
(En un lugar de
Antonio: ¡Que no!, que así no puede ser. (Los que le rodean, niegan) ¿Cómo te vas a ahogar de aquí para abajo? (Dándose con el canto de la mano en el pecho).
Ana: No puedes, no puedes (Mirando hacia abajo).
José: Claro…
Antonio: ¡Pues claro! Te tendrás que ahogar de aquí para arriba. Si no, ni te ahogas ni nada. ¡Es psicológico!
Ana: Así es… (Los demás hacen gesto afirmativo).
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Esto es un fragmento de una conversación real, sólo que no ocurrió en
¿Qué mentes depravadas pueden tener una conversación así? Que vergüenza. ¿Dónde quedó el fútbol como tema de conversación primordial entre trabajadores que vuelven a su casa después del trabajo? ¿O a lo mejor, es qué están tan cansados que no dominan las palabras que supuran sus orificios bucales? Sea como fuere, creo que, contradictoriamente, es la conversación más elaborada que he oído en el tren en años. Hay otras que no hay por donde cogerlas…
1 comentario:
El tren es un lugar donde nunca sabes lo que te puedes encontrar, usado en multitud de relatos como un lugar romántico y agradable (aquellos de vieja madera y marcha lenta como el vaivén de una cuna), se ha convertido en un medio frio y tecnológico donde, por otra parte, pueden acontecer todo tipo de historias mas o menos verisímiles...
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